domingo, 21 de julio de 2013

Tratando de matar el tiempo (porque me sobra)

Oigo un sonido que proviene de la tele, por ahí. Me quedo acá escribiendo esperando que llegue alguna inspiración de no sé dónde. De dios no, porque soy ateo agnóstico. Aunque todo puede ser… A veces, en momentos que deliro, pienso en un Dios a-histórico (todo concepto tiene historia y es la filosofía el campo en dónde se estudia esto)que se manifiesta a través de las cosas que uno ama, que le hacen bien (¿pero qué es el bien o bien particular?) como es en mi caso: la música. Perdón, suelo ser muy hinchapelotas con la música. Lo que pasa es que nunca encontré a nadie que ame tanto la música como yo. Es el motor de mi vida, esos sonidos. No te miento.
Me toco la nariz, un poco. Creo que es mi tic nervioso. ¿Pero cómo no estar nervioso? Digo, estoy vivo, estaría siempre quiero si estuviera muerto. A veces me digo que ojalá esté muerdo. Obviamente miento, robándole la idea a el Lobo Estepario sólo tengo una personalidad que ‘’tiende’’ al suicidio, pero nunca a cometerlo. O sea, todos mis mambos son mentales y conjeturales. La persona suicida es la que está desesperada por cosas materiales, como la falta de amor y todo eso.
Volviendo –es que siempre me voy por las ramas- lo que quiero decir es que cuanto más odio la vida más la amo, y aunque suene paradójico es así. Pensar en la muerte es sinónimo de pensar en la vida y el sentido que uno le da a la misma. Qué sé yo, a mí me dicen que deje de decir que me quiero suicidar pero yo considero que poner La Muerte sobre la mesa es algo productivo. A ver, saco mi lado sartreano –por algo leí el Ser y la Nada-, la esencia está después de la existencia. La vida en sí sentido no tiene. Uno le da sentido. Entonces está bueno pensar en la muerte como punto de inicio. Como existencia, por más que suene contradictorio. Uno así se plantea como seguir la vida.
Y, mirá, yo considero que la vida la tengo bastante bastante encaminada, para serte sincero, o sea, tengo claro cosas que poco gente tiene claras: voy a seguir la carrera de filosofía (o dicho de otra manera, voy acumular conceptos que se vienen presentando en la historia de la filo) porque es algo que amo. Así de simple. Además tengo tiempo para el ocio, cosa que poca gente tiene. A veces, y acá quizá se encuentra un problema grande que tengo, demasiado tiempo para el ocio. L que pasa es que estando en sociedad me siento alienado, no-yo. Me cuesta bastante adaptarme. No sé si sonará mal lo que digo, pero lo digo: tengo mucha más cultura e inteligencia que el resto. Entonces adaptarme al resto es ‘’bajar’’ y no me gusta. Y ahora viene a mi mente una idea que trabaja mucho Hesse, al menos en los libros que leí del él, de ‘’abrirse’’ a lo burdo, a lo común, al –en definitiva- otro. Y ceder, más cuando uno tiene más cultura que el otro, cuesta muchísimo. En mayúscula.
Respiro un poco y uso este movimiento retórico para finalizar este escribo vano y prescindible. Psicoanalizándome; no dije mucho. Lo importante es lo que no dije… ¿Alguna vez lo diré…? No sé…

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